Era más grande el muerto

El escritor y cronista colombiano Luis Miguel Rivas publica Era más grande el muerto, una tragicomedia que mira de manera original el surgir del universo narco en su país en los años 80.

Qué: Libro (edita Seix Barral)

Escribir una novela sobre narcotraficantes en Colombia es arriesgado, es como trabajar con material químico. Aquí el peligro está en la originalidad, es un tema del que se ha escrito infinidad de veces y hay que encontrarle otra vuelta de tuerca. Hay que darle otra perspectiva, hay que conseguir ser un extranjero en tu propio país. Y Luis Miguel Rivas, colombiano, por cierto, desde un humor entre irónico y tierno, lo consigue.

La trama: en Villalinda, una ciudad sitiada por el narcotráfico, viven Yovani y Manuel, dos muchachos de barrio, dos «chichipatos» que sueñan con vestir ropa de buena marca. En este afán, los chicos se enteran de que en la morgue se consigue esa ropa de marca a buen precio.

Pero claro, esa vestimenta pertenece –o mejor, pertenecía–, a sicarios asesinados. Los muchachos obtienen estas «pintas» y por pura –y mala– casualidad un sicario reconoce la vestimenta y los persigue pensando que sigue un fantasma. Es así como su universo se cruza con el de Don Efrem, el mafioso más temido del pueblo.

El libro retrata una época (la década de los 80 y los 90), un tiempo violento, en donde el narcotráfico se expandía por todas partes y era abrazado, de alguna manera, por una parte de la sociedad. Rivas se hace eco de esa situación conocida y, a través de la oralidad del pueblo, de colombianismos.

El autor aborda el tema de una manera diferente, alejándose de toda comodidad, utilizando el absurdo, la parodia (allí está la pareja de sicarios que persigue al fantasma de una víctima o ese Don Efrem bruto asistiendo a clases de cultura para conquistar un amor imposible), para ridiculizar a esa cultura que imperó y de la que, parece decir el Rivas, hay que salir a través del humor.

Era más grande el muerto es una novela deslumbrante de la que, una vez dentro, ya no se puede salir.

 

Luis Miguel Rivas (Cartago, 1969) ha publicado los libros de cuentos Los amigos míos se viven muriendo, Tareas no hechas y ¿Nos vamos a ir como estamos pasando de bueno? Era más grande el muerto es su primera novela.

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Cambiemos el mundo

La joven activista sueca Greta Thunberg publica Cambiemos el mundo, un libro que recopila sus discursos y que busca tomar conciencia sobre el problema universal que representa el cambio climático.

Qué: Libro (edita Lumen)

Habría que remontarse al viernes 20 de agosto del 2018 para entender el fenómeno de Greta Thunberg. Contextualicemos: un año atrás Suecia sufría una ola de calor imposible que había provocado incendios forestales. En ese contexto, ese viernes 20, una adolescente sueca de dieciséis años se sentó frente al parlamento sueco (el Riksdag) mostrando un cartel que rezaba «Huelga escolar por el clima» y exigiéndole a su gobierno reducir las emisiones de carbono tal como se había comprometido en el Acuerdo de París. Desde entonces, todos los viernes estudiantes se movilizan alrededor del mundo. Con ustedes, Greta.

El libro reúne en setenta y dos páginas todos los discursos que Greta viene dando desde que comenzó con la huelga. Son discursos incendiarios, directos, ante organismos internacionales como la Unión Europea o las Naciones Unidas, en los que les recrimina a las autoridades el futuro que se avecina por omitir un problema que está a la vista de todos.

Y lo hace en frases en apariencia sencillas, cortas, pero contundentes. Ahí radica la potencia de la palabra de Greta: en que dice lo que la mayoría se calla. De esa manera, alzando su voz, logró convertirse en la voz de una generación.

Cambiemos el mundo es un libro de lectura ágil que hace reflexionar y que invita a actuar. «No quiero que sean optimistas. Quiero que entren en pánico», dijo a principios de año en el Foro económico de Davos. Lo está consiguiendo.

 

Fuente: Días Nórdicos – Cambiemos el mundo

Degenerado

La escritora argentina Ariana Harwicz publica Degenerado, una novela desgarradora que da voz a un discurso oscuro, silenciado, que incomoda a la vez que atrapa. 

Qué: Libro (edita Anagrama)

Cuatro años después de Precoz, la última novela de su trilogía materno-filial, la escritora argentina Ariana Harwicz publica Degenerado, una nouvelle que mantiene su prosa característica, entre poética y atroz, y que, aunque lateralmente, también habla de la relación madre-hijo –todos tenemos un origen, ¿no?–. ¿En qué difiere? En que el narrador, por primera vez en la autora, es un hombre. Y algo más, ese hombre es un pedófilo y un asesino.

El argumento: un inmigrante judío, ya entrado en años, vive apaciblemente en una zona rural francesa hasta que un buen día gendarmería se presenta en su casa para detenerlo, acusado de haber violado y matado a una niña, nada más y nada menos. La noticia da lugar al juicio legal a la persona, al monstruo, que lleva a cabo un tribunal; y al juicio social, el moral, que llevan a cabo sus vecinos indignados. Y el monstruo, atrapado, en lugar de quedarse callado, elige hablar, y con su palabra ataca.

Hay una elección audaz de la autora al dar voz a un pedófilo, porque uno, mientras lee ese soliloquio enardecido, no puede olvidarse que está leyendo el discurso de un pedófilo, alguien que comete quizá el crimen más aberrante que exista. Aquí el gran logro de la autora: que esa voz no repela, o mejor, que repela, que angustie, pero a la vez absorba al lector. Harwicz logra que ese discurso atrape, que ante lo tenebroso que se narra, el lector no se tape los ojos ni los oídos, sino que necesite escuchar qué es lo que tiene para decir ese hombre trastornado.

En sus anteriores novelas la autora se caracterizó por trabajar con personajes femeninos (la madre violenta, la hija perturbada), y, en el caso de los hombres, mostrarlos como figuras fuertes pero ausentes, que oprimían desde afuera. En Degenerado esto cambia, aquí el hombre tiene cuerpo, tiene voz y voto. Es como si Harwicz quisiera excavar del otro lado hasta ensuciarse las manos, remover el barro.

«La mente es como un trineo inmundo que nos arrastra por malos caminos dejando huellas para que nos atrapen», empieza diciendo el protagonista. Y esa frase funciona como preludio de lo que vendrá, porque la suya es una defensa que lastima los cimientos de su tiempo. El acusado va más allá, lleva la amoralidad al extremo poniendo al deseo por sobre la ley (¿cómo puede legislarse el deseo?, se pregunta). Es una persona que transgrede a conciencia, para demostrar que la ley no puede ser omnipresente. 

Degenerado es un libro imprescindible que incomoda y atrapa con la misma fuerza.

Hotel silencio

La escritora islandesa Auður Ava Ólafsdóttir publica Hotel silencio, una novela inteligente y emotiva que reflexiona acerca de la naturaleza humana y que cuenta una historia conmovedora y de una profundidad inusitada que indaga sobre el valor de la vida.

Qué: Libro (edita Alfaguara)

 

Luego de sorprender al universo literario con Rosa candida y La excepción, la autora islandesa Auður Ava Ólafsdóttir regresa a la novela con Hotel silencio, un libro inusual, una comedia negra, existencialista, que deja una moraleja: para sanar se necesita de los demás.

La novela cuenta la historia de Jonás, un hombre que, a sus casi cincuenta años, ve su mundo personal derrumbarse. Los pilares que se derrumban son los compuestos por las tres mujeres de su vida: la mujer con la que se casó lo abandonó, su madre tiene una demencia senil irrecuperable y, como si fuera poco, se entera que su hija no es su hija.

Contra esto, Jonás, cuya habilidad principal es realizar reparaciones, está decidido a suicidarse. Para ello toma la decisión de viajar únicamente con su caja de herramientas a un país devastado por la guerra. Allí se aloja en un hotel que comienza a necesitarlo y su decisión terminal se va aplazando.

Deberíamos decir que el libro se divide en dos partes. La primera, la que se encarga de narrar las penas de Jonás (su proceso decisorio); y la segunda, la que narra el viaje a ese país extraño, derruido y sin nombre. Un país en ruinas, como él. Y es allí, en ese país, en ese hotel, en donde Jonás repara cañerías y puertas que no cierran, cuando empieza a repararse.

Con una prosa sencilla, transparente, kafkiana, y un humor sutil, la autora describe el viaje interior de un hombre atribulado hacia su redención. Y para hacerlo no cae en golpes bajos, por el contrario, narra con un tono íntimo que toma las situaciones que vive Jonás con naturalidad y que demuestra, claro, que las cicatrices suturan con ayuda.

 

Auður Ava Ólafsdóttir (Reikiavik, 1958), es escritora e historiadora y ha publicado, entre otras, las novelas La mujer es una isla, Rosa candida y La excepción. Hotel silencio es su última novela publicada al español.

Olinka

El escritor mexicano Antonio Ortuño publica Olinka, un thriller ambicioso que critica la dinámica social impuesta en la que no importa el coste con tal de ascender socialmente.

Qué: Libro (edita Seix Barral)

Luego de La vaga ambición, libro de cuentos que obtuvo el V Premio de Narrativa Breve Ribera del Duero en 2017, el escritor Antonio Ortuño retoma el género novela con Olinka, una obra que indaga en la relación existente entre política, corrupción y urbe.

La novela cuenta la historia de Aurelio Blanco, un hombre común y corriente, un contable que trabajó para una importante empresa constructora en Guadalajara y asumió un delito que no cometió por lealtad a Carlos Flores, su suegro y gran patriarca familiar.

El delito: un fraude, o mejor, varios (blanqueo de dinero, usurpaciones de tierras, desapariciones) por la supuesta construcción de una urbanización monumental que llevaría el nombre de Olinka –sí, como aquella mítica y utópica ciudad para intelectuales y artistas que soñó el Dr. Atl–, un proyecto que, evidentemente, hicieron fracasar.

La cuestión es que a Aurelio le fueron hechas ciertas promesas (dos millones por año en prisión, los mejores abogados), pero esas promesas se esfumaron y Aurelio fue librado a su suerte por quince años, quince años tras las rejas, y, cuando finalmente sale –aquí empieza la novela–, después de haber perdido todo (mujer, hija, trabajo, vida), está sediento de venganza.

El autor, con un sarcasmo preciso, narra la peripecia de Aurelio, «el Perro», que busca recuperar lo que le fue arrebatado hace quince años, lo que sigue considerando propio, en un tiempo (y un mundo) que le es ajeno. Aquí está uno de los problemas centrales: el tiempo, porque pareciera que en su ira Aurelio no solo buscara recuperar todo lo perdido (lo afectivo y lo material), sino también recuperar el tiempo perdido, pero ¿se puede recuperar lo que ya no es, ni será, igual?

Hay en la novela, más allá de los personajes de carne y hueso que la habitan (además de Aurelio, se destacan Alicia y Carlos Flores), un personaje que destaca que no es otro que el espacio, el municipio de Zapopan en la ciudad de Guadalajara, un monstruo de hormigón que oprime y a la vez alimenta a la corrupción y al blanqueo de dinero.

Allí otro problema en el que el autor pone el foco: la sociedad podrida. Ya no son solo los poderosos sin escrúpulos, sino también la clase media que se deja comprar por dinero, por más sucio que sea. Conclusión: la corrupción está en todas partes y Olinka es una novela que, con agudeza, expone la doble moral imperante en la sociedad.

 

Antonio Ortuño (Guadalajara, 1976) es autor de los libros de cuentos El jardín japonés, La señora rojo, Agua corriente y La vaga ambición, así como de las novelas El buscador de cabezas, Recursos humanos, Ánima, La fila india, Méjico y El rastro. Olinka es su novela más reciente.

Fuente: Zona de obras – Olinka

No hemos entendido nada

El periodista y escritor peruano Diego Salazar publica No hemos entendido nada, un libro que reflexiona con lucidez sobre el estado del periodismo frente a la revolución digital.

Qué: Libro (edita Debate)

Habría que empezar diciendo que este libro no habría existido sin las columnas de no-ficción que Diego Salazar escribía en el diario Perú21 y que indagaban sobre la forma en la que Internet y las redes sociales cambiaron la manera de consumir (y producir) información primero, y las entradas de su blog (No hemos entendido nada) que se extendían sobre lo mismo después. Todo ese trabajo dio lugar al libro que pública ahora, una obra que plantea al periodismo actual como una forma de entretenimiento y que demuestra, a su vez, que los medios no supieron, ni saben, cómo afrontar la revolución digital.

El autor analiza entonces un compendio de historias llamativas que pasaron por ciertas: un ilustrador peruano que hizo creer a todos que publicó en The New Yorker, un ruso que asiste a su propio funeral, la azafata que tenía sexo con pasajeros, el restaurante vegano que cerró por servir carne humana o la mujer que sangraba por los ojos, por destacar solo algunas. Y a partir del estudio minucioso de estos casos de fake news o posverdad, Salazar concluye que las herramientas que todo periodista debe utilizar para combatirlas son el contexto y la verificación, contexto para entender y verificación para aseverar. Herramientas que lamentablemente parecieran estar en desuso, ya que historias como las que el autor elige para ejemplificar se publican ya no solo online o en medios digitales pequeños sino que llegan a publicarse en medios prestigiosos como la BBC.

¿Por qué se publican estas historias? Salazar, con la mayor autocrítica, cree que es porque el periodista actúa como usuario que busca visitas a una publicación y para tener estas visitas necesita de historias llamativas. La lógica sería la siguiente: a mayor visitas, mayor dinero publicitario. Algo que el propio autor se encarga en desmentir.

No hemos entendido nada invita al periodismo a replantearse la manera de producir información y a nosotros, los usuarios, la cautela para consumirla. ¿Cómo lo hace? Haciendo periodismo: investigando y chequeando.

 

Diego Salazar (Lima, 1981) es un periodista y escritor. En la actualidad colabora en The New York Times en español, entre otros medios de América Latina y de Europa. No hemos entendido nada. Qué ocurre cuando dejamos el futuro de la prensa a merced de un algoritmo es su primer libro.

Fuente: Zona de Obras – No hemos entendido nada

Tema libre

El escritor chileno Alejandro Zambra publica Tema libre, su nuevo e inclasificable libro que funciona como un alegato a favor de la creación, o mejor dicho, de la literatura.

Qué: Libro (edita Anagrama)

Para encontrar un libro similar en la obra de Alejandro Zambra habría que remontarse a 2010, año en que se publicó No leer, una obra que recopila crónicas y breves ensayos que el autor se permitió escribir cuando dejó de ejercer la crítica literaria, es decir, cuando dejó de leer ciertos libros –y se cobijó en otros.

Ahora, casi diez años después, se publica Tema libre y la similitud salta a la vista: en estos once textos que lo componen también hay crónicas y breves ensayos. Pero no se reduce a eso, aquí hay más: también hay ficción, conferencias, diarios y columnas; todo parece caber. Es que en el universo de Zambra –para alegría del lector– hay todavía mucho espacio por llenar.

¿Qué hace al libro inclasificable?, o mejor, ¿por qué no se le puede encasillar en un género? Para empezar, por la tensión entre las partes que lo componen, partes que parecen querer despegarse pero no se pueden pensar separadas. Este es un libro que no busca la hibridez, la necesita.

Y para lograr esa tensión se necesita de una mano que sepa unir, sincretizar, sin que se note la costura. Algo que Zambra maneja a la perfección, cada texto parece seguir su camino, su propia dirección, aunque esa dirección sea la opuesta en otro texto y eso deje al desnudo una contradicción (como esos dos cuentos que en uno de los textos declara impublicables y aparecen publicados en el libro). Porque de eso se trata la creación literaria, la libertad creativa, de contradecirse, de dejarse llevar por el lenguaje. Y Zambra, como Whitman, contiene multitudes.

En Tema libre, con esa voz inconfundible que con un tono poético mezcla humor y melancolía en su justa medida, el autor habla del desarraigo, de la extranjería (en Nueva York, en México o en Buenos Aires), de los desafíos de la traducción (traducir a alguien es conmovedor), del acento, de la paternidad o la educación, pero sobre todo, habla de la creación, del proceso creativo, que se encuentra en todas sus actividades. «Lo que ahora espero, como lector, es justo lo que buscaba a los nueve años: no aburrirme», dice en uno de sus textos. Y aunque no lo diga, da la sensación de que con la escritura busca lo mismo.

«El aire es libre» es una frase que suelen repetir los niños cuando se dan cuenta de su potencia. Y la potencia de esa sentencia infantil es su veracidad, el aire es libre, nadie se lo puede apropiar. Leyendo a Zambra uno descubre que con el lenguaje sucede lo mismo, es libre, inabarcable, nadie se lo puede apropiar.

 

Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975) ha escrito, entre otros, los libros de poesía Bahía inútil y Mudanzas y el libro de ensayos No leer. A su vez, publicó las novelas Bonsái, La vida privada de los árboles, Formas de volver a casa y Facsímil. Tema libre es su libro más reciente.

Fuente: Zona de obras – Tema libre